lunes, noviembre 28

Esas noches no se olvidan.

Inestabilidad Mental.

Recuerdo cómo, una noche fresca de verano, me tumbaste sobre la húmeda arena de la playa. El puerto estaba apenas iluminado por lejanas farolas y el ambiente acusaba un dulce y agradable olor a salitre. Sentí las dunas de tu cuerpo sobre el mío al tiempo que tu boca buscaba la mía. La rechacé, sabiéndome irresistible bajo la luna llena. Alzaste la mano hacia mi pelo y lo retiraste con cuidado, dejando pequeños granos de arena entre mis rubios mechones. Tus ojos color miel me miraron con profundidad, y creí notar un atisbo de tu alma al final de tus pupilas. Fue entonces cuando rodeaste mi cuello, posando tu mano en mi nuca, acercando nuestros rostros. A apenas 5 milímetros de mis labios, susurraste "Eres increíble, Helena", y sólo tú y yo eramos conscientes de que esas tres palabras quedarían grabadas a fuego en mi memoria de por vida. Eramos incandescentes entre la brisa marina; dos almas destinadas al deseo de una noche de verano, al amor  durante todas las noches del año. Pese a que de esto hace ya, casi, dos años. Aún recuerdo tus caricias, tus palabras y tus labios. 
Inestabilidad Mental.

sábado, noviembre 26


Un billete de tren con destino al infinito. No pretendo que sea un viaje corto, tampoco largo. Sólo un período de distracción, evasión, llámalo X. Cada mañana desayunaré tostadas con silencio, para después tomar una taza de palabras junto a un folio en blanco y un lapicero negro. Me ducharé bajo las sensaciones que me proporcionen los paisajes, dormiré sobre los sueños que han quedado sólo en eso. Me fumaré los recuerdos en papel de "nomeimportas" y diré que las distancias son largas, no cortas.

Inestabilidad Mental.

jueves, noviembre 24

Por algo mi alias es Inestabilidad Mental.

Inestabilidad Mental.


Mi psiquiatra me dijo, un día de esta semana, que era emocionalmente inestable. Me aconsejó que buscase algo en lo que encontrar estabilidad anímica. El ejército, la policía, no se qué clase de persona se ha creído que soy, pero nunca encarrilaría mi vida a luchar por una patria perdida entre mis recuerdos. Cuando se dio por vencida, me comentó que, quizás, encontrar un hobbie que me tuviese ocupada me estabilizaría.
Me encontré sola, frente a un abismo. Sentí que alguien me empujaba desde atrás, obligándome a que eligiese un barco al que saltar, el barco en el que zarparía de por vida. ¿Qué barco elegir? 

Si de algo estoy segura en esta vida, es de que no tengo nada por seguro. Es algo así como el "Pienso, luego existo", o el "Ser o no ser". En realidad no se si tiene algo que ver, ya dije que no estoy segura de nada. 
Tras días y días de vigilia, con voces, gritos y tormentas en mi cabeza, he decidido que mi hobbie es escribir. Un hobbie no es una profesión, ni  un don o sucedáneo. Un hobbie es algo que se hace por ocio y diversión, y nada me satisface más que sentarme frente al portátil y dejar volar mi imaginación.

Hoy no he escrito un texto bonito, significativo o emocionante. Hoy he escrito aquello a lo que mi cabeza ha dado incesantes vueltas durante días. Supongo que muchos de vosotros encontraréis como terapia el escribir, por lo que esto va dedicado a todos aquellos que me comprenden.

Inestabilidad Mental.

lunes, noviembre 21

La perra ha salido de tu jaula.

Inestabilidad Mental.


Soy el humo que se escapa de tu boca tras cada mísera calada. Soy el tiempo que transcurre entre tus espiraciones. No me des explicaciones, no soy nadie, no eres quién. Un trago de esta cerveza nunca me supo tan bien. Si el secundero avanza yo me quedaré estancada, ya no corro contra el tiempo, todo eso se acabó. Abriste el cajón de la mierda y acabaste ahogándote con ella. Ni yo sé qué ocurrirá después de que me canse del sexo sin amor, de los affair sin compromiso, de sentirme libre como el viento. ¿Qué harás tú? Se que estarás, pero no volveré a ti, no te voy a mentir. Soy la perra que gritaste que era, soy la puta que se  revolcará en mil sábanas, excepto en las tuyas. Que ahora me toca jugar a mí, pero no cometeré el error de arrepentirme. Ni lloro ni corro, todo eso es para cobardes. No me importa tu rencor, lo dejo de tu cuenta. Y si vas a rabiar, pues muérdete una teta. La perra ha salido de tu jaula, por mucho que te duela.

Inestabilidad Mental.

sábado, noviembre 19

Saturday Night.

Inestabilidad Mental.

Mientras empinas el cubata con tu mano en avanzado proceso de congelación, a la vez que intentas encender un cigarrillo a expensas del caprichoso viento, sonríe. Sonríe porque es tu noche, tu momento. Es el Sábado noche; Saturday night, como dirían en ese famoso programa televisivo que ya apenas nadie recuerda. Utiliza tus ojos para ver, no para mirar, y busca a tu próxima víctima. ¿El chico de la chupa de cuero? Demasiado chulo. ¿El del pelo guas? Bueno, podría mejorar, dejémoslo en P.A. Sí, esta noche te vas a permitir decir miles de tonterías sin importar lo que opinen los demás. Vas a bailar hasta que no sepas si los pies son tuyos o del buenorro que te mira desde la barra. Vas a acabar con el paquete de cigarrillos y no te importará robarle otro al de al lado. Vas a reirte de cada uno de los que te caen mal, y a sonreir a todos los que te han demostrado confianza. Vas a cantar, a voz en grito, todas las canciones que suenen. Da igual si ni tú entiendes lo que dices o tu spanglish es terrible. Hoy nada va a importar. J&B con limón, Ron-cola, Martini, Piña Colada, Tequila, Caipirinha, Mojito, chupito... Llegarás a olvidar el nombre de las copas que has pedido.

Cuando el Sol salga, ponte tus Ray-Ban y camina hacia casa. Si bebes, no conduzcas. Eres rebelde, no temeraria. E inteligente, por lo que dejarás que te lleve ese amigo que nunca bebe. El último cigarrillo de la noche, el primero del día. Tu amigo quejándose porque le llenas el coche de ceniza. Tú oyéndolas llover.

Despertar por la tarde con una resaca que te nubla los sentidos. Distinguir en tu muñeca unos números corridos. Descolgar el teléfono y escuchar, una vez marcado el número: "Hola guapa, ¿te apetece ir de cañas?" Y, por último, que le den por culo a la resaca. Domingo tarde, puede ser interesante.

viernes, noviembre 18

Inestabilidad Mental.
Los latidos de su pecho que confundieron con el tic-tac del reloj para, acto seguido, aumentar a seis mil revoluciones. Era impredecible y de corazón pequeño, o eso le dijeron los médicos; lo del órgano vital, me refiero, no su actitud. Cada viernes se levantaba como si fuese un Lunes; el calendario no le afectaba. Lo que sí cambiaba en su rutina era el hecho de que, cada viernes, salía al balcón de su 5º piso en un barrio de mala muerte, fumaba el primer cigarrillo del día y empinaba el codo para beberse un botellín; también el primero, que no último, del día. Ignoraba qué le depararía el día o, mejor dicho, la noche. Tampoco es que le importara. Matemáticamente, cuando terminaba su primer paquete de Chester y la primera caja de cervezas, se ponía lo primero que pillaba y salía a la calle. Aunque hiciesen 40ºC, ella siempre tenía frío. Nadie, excepto sus numerosos amantes, la conoció sin una chaqueta. Cruzaba la primera esquina a la derecha, la segunda a la izquierda y caminaba todo recto, avenida arriba. En el mismo punto desde hacía 3 años, un joven de aspecto distraído le dio la mano, en cuyo pequeño gesto se intercambiaron 50€ por una pequeña bolsa. A las 12 en punto de la noche, abría la puerta del garito situado en la periferia de la ciudad. Allí le esperaban los 4 de siempre, pendientes de la bolsa que portaba la chica.


Aquella noche de Viernes, para sorpresa de los cuatro buitres, ella no donó nada. Pidió una cerveza y un chupito de absenta. Por todas las noches desperdiciadas, brindó sonriendo a sus camaradas. Cuando terminó su consumición, se dirigió al baño. Sentada en un rincón, manchándose de toda la inmundicia del denigrante baño, comenzó a esnifar una tras otra. Esta vez no paró.
Ese Viernes fue el último que fumó un cigarrillo, bebió un botellín o salió de fiesta. Para ser sinceros, ese fue el último día que sus ojos volvieron a ver el Sol.
Inestabilidad Mental.

jueves, noviembre 17

Ella es nieve; bella, fría, blanca, efímera, caprichosa.

Inestabilidad Mental.
Ella es sinónimo de nieve. Nieve bella, pero fría al tacto. Virgen, hasta que algún cabrón la pisó, la manchó y perdió su blancura. No obstante, siempre vuelve a ser blanca, por mucho que se empeñen en pisarla, por mucho que no vuelva a ser virgen. 
Todos esperan su llegada, preparándose para poder verla. Muchos odian el frío que contagia. A pesar de todo, es la más esperada; más que los rayos del sol, más que la luz de la luna, más que la lluvia de Mayo. 
Si intentas calentarla, ella se convierte en agua y desaparece de tus manos sin apenas darte cuenta. Es efímera, caprichosa, jodidamente bella.
Ella es sinónimo de nieve. Nieve bella, pero fría al tacto.
Inestabilidad Mental.

miércoles, noviembre 16

Stumme worte.

Inestabilidad Mental.

Mientras me fumo el sobre de la última carta que me escribiste, escucho algo de Lacrimosa. Haciendo honor a su nombre, dejo que un par de lágrimas recorran mis mejillas para acabar a merced de la soledad. Stumme worte, palabras silenciosas, nada más. ¿Es menester esta desesperación? La vigilia a la que me someten las noches de insomnio me hacen suplicar, entre sollozos, otra oportunidad. No obstante, se hace difícil vivir bajo tanta presión. Las voces de mi cabeza me susurran, aunque suenan como estruendos bajo la tormenta que es la vida; mi vida... Y ¿qué es la vida? Nacemos llorando, crecemos llorando, envejecemos llorando y morimos felices. La paz que ofrece la muerte acalla todo el dolor que hemos sufrido en vida. Siento el cuchillo escondido en el último cajón de mi mesilla, revuelto entre mi ropa interior. Rest in peace, descanse en paz. ¿Acaso no es eso lo que quiero? Mi corazón se acelera, atento a la llamada del metal. Tantas veces lo usé y otras tantas fracasé. Quizás, sólo quizás, algo que me ata a esta vida me prohíbe acertar la vena mortal. Maldita vena, ¿dónde estás?
Inestabilidad Mental.

lunes, noviembre 14

Éxtasis.

Inestabilidad Mental.
Cuando me toca, mi vello se eriza hasta que el más mínimo roce me provoca placer. Nos miramos con lujuria y el deseo se hace patente en cada esquina de nuestros cuerpos. Su miembro erecto, presionando mi entrepierna. Durante lo que me parecen unos efímeros instantes, mi vista se nubla y me rindo al vaivén de los amortiguadores de su coche. Siento miles de explosiones dentro de mí, fuertes descargas eléctricas que recorren mis venas como si fuese un circuito; y destinados al cortocircuito estallamos en llamas.

Cuando asimilo que el momento terminó y toca despertar, me encuentro con un par de brillantes ojos castaños que me miran con... ¿dulzura? 


Me acaricia, al tiempo que me intento zafar para encontrar mis pantalones. No cesa en su objetivo y acaba besándome con ternura, con suavidad. 
- Eres increíble, mi vida, quiero estar siempre a tu lado - me susurra. 
¿Por qué siempre tiene que joder el momento? ¿Cómo no percibe la apatía en mis ojos? No siento nada, no quiero hacerlo. Me cierro a todo, excepto a su miembro. 
A mi pesar, reconozco que he pasado de querer follarme a cualquier tío de la calle, a sólo querer follármelo a Él.

Inestabilidad Mental.

sábado, noviembre 12

Inestabilidad Mental.

Es curiosa la forma en la que las personas suelen definirse como bipolares, tripolares o vete tú a saber. Me pregunto: ¿Es un diagnóstico profesional o propio? ¿A cuántos de vosotros se os ha plantado un Psiquiatra y os ha dicho "Tienes un trastorno de personalidad, con tendencia bipolar"? No es un trastorno con el que jugar, no es como decir que se está indispuesto para no ir al colegio. Supongo que lo que sí es, es una excusa para argumentar los cambios hormonales de la adolescencia. Y es que el estar arriba un día y abajo al  siguiente no es bipolaridad o cualquier otro trastorno con mayúsculas; es, simplemente, un cóctel molotov de hormonas en un cuerpo con acné y pechos tersos. Desgraciadamente -y de nada me avergüenzo más- yo sí sufro un trastorno de personalidad con tendencia bipolar (y suicida). Si supieseis, por un momento, lo jodida que es esta mierda, os aseguro que no tontearíais con esa enfermedad.
Que vuestro Dios reparta suerte, porque como reparta justicia... estáis todos JODIDOS.

Inestabilidad Mental.

viernes, noviembre 11

Toca sincerarse.

Inestabilidad Mental.
Ofrecí mi alma al mismísimo Diablo a cambio de ser lo más increíble de la Tierra. Hice un trueque con mi eternidad, pidiendo una vida terrenal dichosa. Según la mayoría de las religiones es preciso sufrir en vida para disfrutar en muerte, pero a mí la muerte me resulta indiferente. Siendo totalmente sincera, no creo en el paraíso, ni en ese submundo en llamas con cuernos. Aquí es donde mi  confusión aparece, haciendo que me pregunte por qué, hace muchos años, ofrecí eso en lo que no creo, a algo o alguien en quien no creo, a cambio de una pos-vida en la que no creo. Supongo que es más fácil ofrecer lo que no poseemos o creemos poseer, a aquello de lo cual tenemos completa certeza que tenemos.

Años después de aquella fatalista petición, aquel ruego desesperado con lágrimas en los ojos, lo conseguí. No completamente, está claro, pero sí en lo imprescindiblemente necesario de mi petición. Ignoro si fue mi color de pelo, los piercings, mi cambio de estilo o mis 20 kg menos, pero un día sali a la calle y me sentí deseada. Supongo que todos habreis sentido, en alguna ocasión, la dicha que proporciona entrar en un sitio y acaparar todas las miradas.
Después me cambié de pueblo, y el miedo a que ese mágico y frágil efecto pudiese desvanecerse. Nada más lejos de la realidad. Los seres del sexo opuesto se acercaban, me adulaban; me sentía deseada. Pero más tarde, para más confusión, noté el "pero" del Diablo, lo que me ha hecho plantearme si realmente ha existido tal trueque y no se debe a una simple coincidencia. Las féminas no se acercan a mí, ríen a mis espaldas, me matan con la mirada. Siento un vacío en cuanto a la amistad. Llevo 3 meses en este lugar y ninguna ha sido capaz de dar su brazo a torcer e intentar conocer a "la chica nueva". 
¿Es el destino? ¿ya no tengo alma? ¿sufriré entre llamas por toda la eternidad? Lo ignoro, y prefiero seguir  ignorándolo hasta que sople mi último aliento.

Inestabilidad Mental.

miércoles, noviembre 9

coco rocha 1 Pictures, Images and Photos

No es el tic-tac del reloj del comedor; somos nosotros y nuestros latidos. Algo se nos escapa de las manos, pero no es la vida. Lo fugaz se vuelve eterno a la vez que lo interminable se convierte en un término efímero. Me siento como nunca debería haberme sentido, no estoy segura de lo que esto significa, pero cada vez que te veo caer, rezo. Hay palabras que no deben ser pronunciadas, aquellas que revelan nuestros sentimientos en este baile de situaciones, engaños y locuras. Búscame tras el negro telón de fondo cuando acabe la obra de la vida, de nuestra vida.

Inestabilidad Mental.

martes, noviembre 8

Inestabilidad Mental.

La soledad me dio la mano y caminamos bajo el rocío que nos regaló la madrugada. El sol se desperezaba  mientras pasabamos junto a las lápidas. La nostalgia apareció por la gran verja del cementerio, acercándose,  y yo le dejé hacer. El reloj de la pequeña ermita dio las infinitas en punto, con campanadas estridentes que acompañaban mis latidos. Un gato ronroneó a mis pies, anunciando la llegada de la tristeza. Vieja amiga. Dos lágrimas la acompañaban; se sentaron junto a mí,  dejándose caer sobre mi lápida. Exactamente doce segundos después de la penúltima campanada, apareció. Allí estaba él, caminando hacia el vacío, sin sonrisa, sin mirada.

- De nuevo has venido, amor mío - susurré, apartando a las dos lágrimas, dejando espacio entre nosotros. El chico se arrodilló a mis pies y dejó caer su cabeza sobre mis rodillas. Las compañeras de la tristeza se acercaron, ignorando mis súplicas, y mojaron mi vestido.

- Te echo de menos - gimió. Apenas fue audible, pero en mi corazón retumbaron sus palabras como cañonazos - No puedo seguir sin tí...

Intenté levantar su cabeza, pero cesé en el intento cuando recordé que ya no era corpórea, tan sólo una sombra de mí misma. Ignoro el tiempo que pasamos en esa posición. Él derrotado, yo abrazándo sin tocarlo. Me dejé mecer por su aroma, sus latidos y su acompasada respiración. 
Cuando abri los ojos, ya no estaba. Tomé de la mano a la desesperación y despedí a la histeria con la mano. Después de tantos años, ella ya no se resistía; comprendía que ya no quedaba sitio para ella, sino para mis recuerdos.

Inestabilidad Mental.

sábado, noviembre 5

Inestabilidad Mental.

Que ni todas las drogas del mundo conseguirían que me salvase de mí misma. Que, como dijo Winehouse respecto al amor "es una enfermedad que dura eternamente" y así me siento yo, y así lo verás tú. Soy ese grano en el culo que dura y dura y dura, como las pilas Duracel. Que si quieres contentarme, dame un poco de tequila y deja que muerda tu limón; se de sobra que después te sabrá mejor. Ponme algo de rock; nada de pop, por favor. Que cuando haces "pop" ya no hay "stop" o eso dicen las Pringles, pero no las tomes de cebolla si quieres que te bese, y se que quieres. Ya lo ves, yo lo se todo, Sócratres me admira. Y dejo ya la tontería, pero más tarde -pese a ser un término sumamente relativo- volveré con mis pesquisas.

Inestabilidad Mental.

viernes, noviembre 4

Inestabilidad Mental.

Llené mi raída maleta de rosas con espinas. Rosas negras y rojas -que odio las blancas y las rosas-. Cogí un libro cualquiera de la caja de la mudanza y me dirigí a la estación de ferrocarril. Allí, el viento soplaba furioso, peleándose con mis cabellos, augurando una tormenta. Tomé el tren con destino a Ningún Sitio, en el asiento número infinito, sentada junto a Soledad. Regalé una rosa roja a todo aquel que me ofreció su sonrisa; negra a quien me miró con lástima. Cuando el tren terminó su trayecto, me encontré en la estación de Incertidumbre y esperé al próximo. Menos infinitos minutos después, llegó otro tren con destino a Cualquier Sitio. Esta vez, mi compañero era Tranquilidad. Cuando un niño de ojos castaños me miró con curiosidad, preparé la maleta, esperando su reacción. Pero solo me miró, ni me sonrió ni me compadeció. No tenía rosas para esa situación. Tragué saliba y sonreí al muchacho, esperando que fuese suficiente regalo. Como respuesta, el niño se acercó y me quitó la maleta con tal dulzura que no pude negarme. Acto seguido, me sonrió. Era la sonrisa más sincera, profunda y conmovedora que jamás me habían regalado. Oi un carraspeo a mi derecha y me giré para ver a Tranquilidad, pero ya se había ido. Ocupaba su asiento Optimismo.
La voz femenina del tren sonó estruendosa cuando dijo: Próxima estación "Felicidad". Busqué al niño con la mirada, estaba junto a la puerta, esperando a que se abriera. Me hizo una señal con la mano, llamándome, instándome a que le siguiera. Dejé olvidada la maleta que el pequeño me quitó, tomé su mano y me bajé en la estación.

Inestabilidad Mental.

miércoles, noviembre 2

Inestabilidad Mental


- Es tu olor, tu pelo, tu sonrisa, el como miras inclinando la cabeza hacia abajo tras besarnos, tus bromas, tus caricias... Es un todo que hace que seas una mujer increíble y un cielo de persona. Por esto, por lo que me haces sentir, por todo... me encantas.
- Tengo que hablar contigo.

El miedo a sentir, a enamorarnos, a empezar algo que puede no acabar bien, o puede que sí. La incertidumbre de lo que deparará el futuro. Miedo a estropear una relación en la que te sientes a gusto, miedo a que esa misma relación se deteriore. Miedo a sentir, miedo a vivir.
Lo único que se es que pienso cada noche en tí, cada madrugada, cada instante. Todo me recuerda a ti. Tú me haces sonreir. Pero esto no puede seguir; así no. Cuando mi cabeza se descentra, tiendo a cortar por lo sano. Porque no quiero que pases de ser prescindible a ser el eje de mi mundo. Ya he sufrido demasiado...

Inestabilidad Mental.