sábado, diciembre 17

Seres de otro planeta.


- No eres única, Helena.
- ¿De veras? Creí que cada ser humano era único.
- ¿Acaso te consideras un ser humano?
- ...
- No. Claro que no. Te conozco mejor de lo que crees.
- Permíteme dudarlo.
- Dúdalo si quieres, pero es cierto.
- Entonces, demuéstralo.
- Eres una bomba de relojería. Crees que en cualquier momento puedes explotar y dejar de existir; sé que a veces lo deseas. No. A decir verdad, siempre lo deseas. Lo denominan: miedo a la eternidad, por eso no crees en un Ser Superior. Es una forma de autodefensa. Esperas que alguien lo haga por tí, pero sabes que eso no ocurrirá y, finalmente, serás tú la que tengas que acabar contigo misma. Sin embargo, algo te ata a la vida, algo o alguien, como prefieras llamarlo.
- Nada me ata.
- Entonces ¿por qué sigues aquí, esperando a que nada ocurra?
- ...
- Le esperas a Él. Una parte de tu alma no te deja abandonar este Mundo porque aún conservas un mínimo de esperanza, aunque lo niegues constantemente. La esperanza es lo último que se pierde.
- Yo ya lo he perdido todo.
- Sabes que eso no es cierto, o al menos una parte de tí lo sabe. Sin embargo, crees que estás sola... Porque es así como te sientes; sola, pero rodeada de gente. Curiosa sensación ¿verdad? Es difícil de entender para la gran mayoría de las personas. No obstante, nosotras la conocemos muy bien. La sentimos continuamente. Nos gusta la soledad, o de eso convencemos al resto, pero es mentira. No solo engañamos a los demás, sino también a nosotras mismas. Odias que te pregunten qué tal estás, porque odias mentir. Odias tener que decir que estás bien, cuando no es cierto, porque nunca estás bien. 
- ¿Tan evidente es?
- Lo sé porque yo siento lo mismo, pero siempre negamos que sea así. Nos creamos máscaras de dureza, fortaleza, independencia… llámalo X, para ocultar bajo ellas a una niña frágil y asustada, a la que le influye mucho la opinión de los demás, y necesita cariño. Ante todo, necesitamos cariño, pero nunca lo encontramos. ¿Es culpa de la familia? No. A su modo, ellos intentan llenar ese vacío afectivo con amor, pero siempre sentimos que nos falta algo, algo que ellos no pueden llenar por mucho que lo intenten. ¿Se encuentra la respuesta en la amistad? A veces tenemos amigos, a veces no, pero por muchos que tengamos, nos sentimos aún más solos, si cabe, que los que no los tienen. Por lo tanto ¿dónde coño se encuentra la respuesta a nuestro vacío? En las parejas, en ese Otro que nos proporciona todo lo que necesitamos y en el que nos volcamos completamente.
- Hasta que desaparece.
- Exacto. Hasta que nos abandona. No podemos soportarlo, y yo tengo una teoría para explicarlo.
- Wow.
- Búrlate si quieres, pero la tengo. Se trata del amor propio. Eso que no tenemos, eso que ni siquiera conocemos. ¿Narcicismo? Esa palabra nos suena a chino. Necesitamos sacar todo el amor que hay en nuestro interior, porque en nosotras es superior que en las demás personas. Esto se debe al amor propio, como ya he dicho. Esa gran parte de nuestro amor que debería estar destinado a nosotras mismas, está vagando por nuestro interior, buscando un objeto al que amar. Por eso, cuando nos enamoramos, lo hacemos de verdad, porque todo ese amor, va hacia otra persona. Ahí está el problema, un interrogante que muchos no entienden, porque no lo sufren en sus carnes. Cuando esa persona nos abandona, o bien porque hay otra, o porque se han agobiado de tanto amor, o porque no nos soportan (porque somos totalmente insoportables), nuestro amor vuelve a quedar sin un objeto al que dirigirlo, y nos duele el corazón. Nos rompen el corazón, y es una sensación terrible. No es solo amor lo que sentimos, sino necesidad. Necesitamos de otra persona para poder evolucionar, recuperar la sonrisa, ver las ganas de vivir. Niégame, si eres capaz, que él te devolvió a la vida.
- Eso es imposible de negar…
- ¿Ves? Esto confirma mi teoría, o al menos es un punto a favor de ella. ¿Conoces la sensación de estar con mucha gente y, al mismo tiempo, sentirte totalmente fuera de lugar? Claro que sí la conoces, al igual que la sensación de que sobras en ese lugar y, a decir verdad, en todos. Sientes que no eres de este mundo, que nada de lo que hay aquí está hecho para ti, pero como no crees en otro mundo, simplemente pierdes toda ilusión y te resignas a estar en un sitio en el que no te sientes cómoda, del que no te sientes parte. 
- En eso tienes razón.
- En eso y en todo. Eres terriblemente maniática, si algo no está planeado en tu horario, te agobia. Sin embargo, y como contraste, también odias la rutina, pero el miedo a salir de ella es superior a las ganas de abandonarla. Tienes miedo a salir de esa oscura habitación en la que estás encerrada, porque no sabes lo que hay ahí fuera. Inseguridad constante. Para añadir más leña al fuego, sé que odias la impuntualidad, aunque intentas serenarte. Sé que fumas para intentar tranquilizarte, aunque raras veces lo consigues. El tabaco no previene los ataques de ansiedad, Helena. Pero tienes miedo, miedo a… bueno, no voy a decir la palabra prohibida, pero las leyendas urbanas te consumen. Tienes bruscos cambios de humor, y odias no saber por qué te ocurre, al igual que odias que te interroguen sobre ellos. ¿Qué les importa a los demás como estás? Ya te castigas tú a ti misma, pero no quiero entrar en ese tema.
- Mejor.
- Exacto. Cuando lloras los ojos se te hinchan, pero mientes diciendo que solo estás cansada. No obstante, a mí no puedes engañarme, y sé que lloras constantemente. Sólo quiero que sepas que no tienes por qué sentirte tan sola. Que si alguien no quiere o puede estar contigo porque no soporta la presión o, simplemente, no es capaz de quererte, no te deprimas. Quiero que entiendas que nadie podrá amarnos como nosotras lo hacemos, quizás por eso se sientan agobiados por todo lo que nos entregamos en la relación, aunque a veces intentemos distanciarnos. No valen los insultos, ni el decir ‘no te merece’, más que nada porque eso te enfurece. Crees que esa persona es una especie de salvador, de ser divino que ha venido a este mundo para hacerte feliz. Dependemos de la felicidad que nos dé esa persona, pero no es así. Cada individuo es totalmente independiente y capaz de realizarse a sí mismo sin necesidad de terceras personas. No llores porque se ha ido, intenta sonreir y pensar en todo lo que te ha dado, en la sonrisa que te devolvió…
- ¿Y de qué sirve? He vuelto a perderla…
- Pues intenta recuperarla. Búscala. Puede que le ames toda tu vida, puede que desees su felicidad y bienestar por encima de cualquier otra cosa, aunque sepas que tú no se lo puedes ofrecer. Entonces, intenta concienciarte de que esa otra le da lo que él quiere, se complementan, le hace feliz. Ante todo, quieres su felicidad ¿miento?
- Tienes toda la razón. Pero Él es único, irremplazable. No encontraré a ningún otro que ocupe su lugar.
- Pero prefieres su felicidad a la tuya propia ¿verdad? Por eso te apartas de su camino y te limitas a observar en un segundo plano cómo Él es feliz con otra. ¿Qué más da un poco más de sufrimiento? Estás acostumbrada a sufrir. La felicidad es un aburrimiento. Dime, tú, que conociste la felicidad con Él, si no habrías acabado cansándote de sentirte tan jodidamente bien.
- Quizás…
- Te digo yo que sí. No somos seres humanos; somos seres con la necesidad de sufrir. Aunque no podrás negarme, que algo de felicidad te procura el verle a Él bien.
- No te lo niego.
- ¿Sigues dudando de que te conozca?
-
- Soy como tú. Soy la chica que se queda aparte en las fiestas, con la mirada perdida. Soy la chica que no ve la ilusión a la vida. Soy la chica que ama con todo su ser a Otro. Soy la chica que incluso en verano lleva manga larga. Soy la chica que siempre siente frío… tanto física como espiritualmente. E incluso encuentro placer en la desdicha, en la miseria, en la tristeza. Somos seres de otro planeta, un planeta llamado: ___________.

Inestabilidad Mental.

11 comentarios:

Martita dijo...

Joder, eres increíble, es que es.. no encuentro palabras, se me caían las lágrimas cuando lo leía, quizá porque me sienta un poco parte de tu historia.
En serio, es genial. Un beso enorme.

Te quiero entre nubes de algodon dijo...

que bonitttooooo! me encanta me encantaa!! ya esta el cap 12, se hacerca el final!! espero que te gustee! un besazo enorme
http://tequieroentrealgodones.blogspot.com/

marikosan dijo...

Y seguro que en alguna parte del mundo, encontrarás un ser parecido a ti. Yo suelo repetir mucho que en el mundo estamos millones de personas, pero sólo unas decenas de sentimientos, por fuerza aunque sea al otro lado del planeta, alguien se siente del mismo modo que nosotros.

Un abrazo

Paula dijo...

Creo que toda persona vive en su propio mundo, y lo hace como quiere. Lo de vivir digo. También creo que nunca, nunca, se acaba de conocer a una persona. Un beso muy grande Helena:)

Natasha Taais dijo...

Woooooouw. TREMENDA TU ENTRADA. nananana sin palabras, cada persona en su mundo como desea vivirlo.

Sandra dijo...

Que increíble entrada... que real, que palabra, que forma de escribir... me encantaa! Hay tanta verdad en ese texto, enhorabuena :)

Un beso, nos leemos ^^

solotú dijo...

Dios me encanta el texto... lo siento pero se lo he tenido que enseñar a un amigo, por que diooooooooooooooooooooooos ¡¡¡¡como escribes!!!!! Es perfecto te lo juro*-*
Un besito.

P.J dijo...

Acabo d escribir una entrada y al entrar a ver la tuya me sorprendo al darme cuenta k lo que escribiste me cae como anillo al dedo me parezco actualment mucho a Helena :s y tienes toda la razon muchas veces sentimos placer al sufrir y no debe ser asi!!! Debemos cm dices dirigir ese amor hacia nosotras mismas!! Hermosa entrada!! me encanta!! Felicidades!! escribes hermoso!! :) Un abrazo....

Mentiirae dijo...

Me encantas, me encantas y me encantas! Ay, me alegras cada vez que veo un comentario tuyo. Yo la verdad es que pensaba así, y ahora que me lo ha dicho alguien, tú, pienso que no es una cosa rara, que es lo mejor para una misma. Bueno yo venía a darte las gracias por cada comentario tuyo. Y que voy con un poco de prisa que esta noche leo la entrada que tiene muy buena pinta. Un beso

Mari Carmen Burrueco dijo...

Tu camino es tuyo, si quieres yo me quito.

Es una frase que me repito cada día, y al leer esto, sobre todo al final, he pensado joder, eta conversación la he tenido más de una vez conmigo misma... porque yo sé que prefiero que esté con otra, yo se que no le convengo y que con ella puede ser feliz...
Te leo (:

Mari Carmen Burrueco dijo...

Tu camino es tuyo, si quieres yo me quito.

Es una frase que me repito cada día, y al leer esto, sobre todo al final, he pensado joder, eta conversación la he tenido más de una vez conmigo misma... porque yo sé que prefiero que esté con otra, yo se que no le convengo y que con ella puede ser feliz...
Te leo (: